Medicina Cuántica: El legado ancestral de la “sabiduría de las vibraciones”
Publicado el 01/11/2008 en Revista In Vitro
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En los tiempos védicos (1500 a 1000 a. de C.), los Santos Maestros Himalayos otorgaban una importancia fundamental a la respiración y a la emisión de ciertos sonidos para influenciar el estado vibratorio del cuerpo. La medicina cuántica es una herencia de estos antiguos conocimientos que, como sistema de salud, promueve que el ser humano es una entidad energética que posee una frecuencia vibratoria particular. En este contexto, la enfermedad se entiende como un estado vibratorio alterado del organismo.

Revista In Vitro
Por: Luis Salgado
Foto Alejandro Cabello


Como concepto, la palabra “medicina” proviene del latín medicina, vocablo que a su vez deriva de mederi que significa curar, cuidar, medicar. En este contexto, la noción de medicina como la ciencia -y arte- que estudia la prevención, curación y mantención de la salud humana se manifiesta desde la noche de los tiempos.

El desarrollo de distintas culturas a lo largo de la historia vio nacer diferentes sistemas de salud en cada una de ellas. Algunos de estos métodos de curación han resistido la rigurosa prueba que significa permanecer en el tiempo y traspasar las fronteras en que vieron su origen. La medicina cuántica es un sistema médico cuyo origen ancestral se remonta a los tiempos védicos (1.500 a 1.000 a. de C.) en el continente Indoasiático y que fue concebido por los Santos Maestros Himalayos. “Ellos otorgaron una importancia fundamental a la comprensión de la vida, a la respiración y a la emisión de ciertas frases o sonidos sagrados para recuperar el estado vibratorio original, y conectarlo a su eje propio. En este contexto, denominaron enfermedad a ciertos estados alterados de frecuencia que dependían de su dimensionalidad”, explica la Dra. Andrea Chávez, neuróloga, directora médica del Centro Clínico del Stress y el Dolor y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Fue Sri Ananda Babaji quien enseñó, hace más de 200 años, esta técnica. En los últimos 90 años lo hizo Sri Kung-Tse, quien transmitió estos conocimientos a un escaso número de discípulos entre quienes se cuenta la PhD. Xiwli Germain D´Arc, quien trajo este método a Chile. Cabe destacar que expertos en medicina cuántica son escasos a nivel mundial, ya que no sólo se requiere comprender la física cuántica sino que, fundamentalmente, una comprensión de la vida, sus frecuencias y leyes. En otras palabras, un verdadero experto en medicina cuántica entiende la vida y la enfermedad desde la vida misma.

La observación respetuosa de técnicas ancestrales en materia de salud es una tendencia que ya está instalada en la medicina occidental actual. Los argumentos para llevar a cabo esta exploración tienen que ver con la búsqueda de nuevas herramientas que los profesionales de la salud pueden utilizar para la sanación de sus pacientes y para generar un modelo de vida que le permita a las personas mantenerse saludables permanentemente. Para la Dra. Chávez el interés por las MAC (Medicinas Alternativas y Complementarias) apareció en Chile hace unos diez años, siendo los métodos con mayor acogida aquellos donde sus resultados son susceptibles de observar y medir (medicina bioenergética, medicina cuántica, acupuntura, etc). La investigación se ha centrado, más que en la demostración de sus bases teóricas o fundamentos espirituales, en comprobar si son efectivos o no, y en si representan un aporte significativo para las Ciencias de la Salud.

En esta línea, la medicina cuántica –que forma parte de las MAC- ha acaparado la atención de las Ciencias Médicas para indagar en sus fundamentos teóricos, filosóficos y terapéuticos.

Sabiduría arcana desde la mecánica cuántica

La perspectiva ancestral en la que “todo vibra, todo tiene su frecuencia vibratoria” es más comprensible en la actualidad gracias a la Teoría de la Mecánica Cuántica (parte de la Física que estudia el comportamiento de las partículas más pequeñas). “La medicina cuántica no es algo nuevo, sino más bien un sistema médico que hoy es más ‘occidentalmente comprensible’ gracias a las teorías vanguardistas modernas de la física teórica”, explica la Dra. Chávez.

Según este sistema de salud, “en cada uno de nosotros ocurre, constantemente, un silencioso intercambio de cantidades (quantum) de energía -de ahí el moderno nombre de medicina cuántica-, continuamente emitidas y absorbidas hacia o desde nuestro entorno. El estado de salud o enfermedad depende de la calidad y cantidad de ese intercambio de energía vibratoria”, dice la especialista.

Desde la medicina cuántica, el ser humano es una entidad energética con una particular frecuencia vibratoria y que participa en una realidad dimensional. La enfermedad, en tanto, es una entidad vibratoria que busca su forma de expresión y, para ello, requiere de un cuerpo con similares características vibratorias para incorporarse a esa realidad. “La física cuántica moderna ha demostrado mediante complejos teoremas y formulaciones, que todo en el Universo, incluido el ser humano, está comunicado entre sí y su entorno, en un contexto de intercambio e interacción energética continua. Para la medicina cuántica, esta estrecha relación de intercambio continuo repercute en el estado vibratorio de las partículas que conforman al ser humano, influyendo evidentemente en nuestra salud y calidad de vida”, explica la docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

La técnica: vibrar en armonía

“Hoy, -a costa de tanto ser dicho-, casi se considera ingenuo pensar que nuestras emociones no tienen influencia en nuestra salud. Ello es consensuadamente reconocido. Sin embargo, las medicinas bioenergética y cuántica pueden predecir el devenir de la enfermedad y, aún más, comprenden también la dimensión espiritual, ya que ésta se considera integrante real y partícipe de la vida del hombre”, asegura la Dra. Chávez.

Para la medicina cuántica, las células son entidades vivas. En sus núcleos hay pequeños corpúsculos vibratorios que oscilan unificadamente a un eje vibracional propio que le señala la función específica. “A modo de ejemplo, sabemos que una célula capaz de diferenciarse en todos los tipos celulares de un organismo se llama totipotente. En los mamíferos, sólo el cigoto y las células embrionarias jóvenes son totipotentes. La diferenciación de cada célula, es decir el tipo de trabajo que va a desarrollar, es un mecanismo mediante el cual una célula se especializa en numerosos tipos celulares que forman el cuerpo como los, los hepatocitos o incluso las neuronas. La diferenciación puede afectar a los cambios de numerosos aspectos de la fisiología de la célula como el tamaño, la forma, la polaridad, la actividad metabólica, la sensibilidad a ciertas señales y la expresión de genes. Todos estos aspectos pueden ser modificados durante la diferenciación”, explica la docente.

Una “terapia cuántica” requiere saber reconocer las resonancias patológicas de cada enfermedad, y de una aplicación de fotones en acordes específicos según la enfermedad. “Con esto se alcanza una determinada vibración donde todas las células se unifican en un mismo eje, lo que permite hacer resonar armónicamente a toda la estructura del cuerpo como si fuese una totalidad unificada. En esta condición, se estimulará a las células a retomar su función original tal como es concebidas en todo organismo sano”, señala la especialista.

La medicina cuántica, como todas las medicinas tradicionales, da importancia al mantenimiento de la salud, pero si se produce un desequilibrio que se traduce en una enfermedad, el reconocimiento acertado de las frecuencias alteradas es indispensable. Del mismo modo, la aplicación terapéutica de secuencias frecuenciadas (quantums de energía), debe considerar el que el organismo responda adecuadamente y que las condiciones neurológicas sean las apropiadas para permitir procesos cognitivos.

Extendiendo los horizontes de las Ciencias de la Salud

Para la Dra. Andrea Chávez, el aporte de la Medicina Cuántica es que obliga a la comunidad científica a replantear y a modificar los actuales paradigmas. “Los postulados de la mecánica cuántica y de la Teoría M (teoría que pretende explicar todo el Universo: Desde las partículas elementales y los átomos, hasta las galaxias y el Big Bang), nos enfrentan a la posibilidad de que, tal vez, podemos estar insertos en una realidad diferente, con grandes posibilidades de que seamos partícipes en la creación de la realidad en que nos desenvolvemos”, explica.

A pesar de que aún no existe suficiente investigación científica que respalde a este sistema de salud, el interés de profesionales serios por indagar en las bases de este tipo de técnicas ha permitido que hoy existan esfuerzos y recursos científicos para validarla. “La Universidad de Chile ha sido pionera en este campo, se han realizado investigaciones en ciencias básicas con sorprendentes resultados”, asegura la Dra. Chávez.

La apertura hacia nuevas posibilidades en el campo del conocimiento médico exige mantener un espíritu crítico y fidelidad hacia el método que caracteriza a las Ciencias, pero también una disposición mental que acepte nuevas posibilidades. “Con sus diferencias, ambas medicinas pueden conciliarse si se comprende que comparten el propósito de mejorar la vida humana y que la reunión de las dimensiones que ellas abarcan permiten un entendimiento global del hombre”, agrega la neuróloga.

El siguiente paso consiste en plantear una metodología en la que sea posible conciliar a la Ciencia con la sabiduría arcana de muchas culturas que han permanecido en el tiempo por su efectividad, pero que explican fenómenos a partir de fuerzas y entes que no se pueden medir ni observar, y que son casi siempre de índole espiritual. “A mi entender, dicha conciliación ocurre, generalmente, en forma más bien individual y particular, cuando la persona está dispuesta a buscar otras opciones (a veces en el contexto de una enfermedad propia o familiar), y cuando se está dispuesto a tener otra mirada. Muchas veces el desconocimiento de los sistemas médicos ancestrales como la medicina cuántica o la bioenergética, hace pensar que son solamente técnicas simples, ficticias o sin sustento. Sin embargo, cuando uno se adentra en el gran ‘océano’ de estas medicinas, observa que son sistemas médicos organizados, vastos en conocimiento, observación y comprobación. Esto les ha permitido su evolución durante milenios… aún más que la medicina convencional”, señala la docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.


Dra. Andrea Chávez Manzo, médico neurólogo de la Universidad de Chile, diplomada en Medicina Oriental en la Escuela Internacional de Medicina y Cultura Oriental (EIMCO), director médico de Centro Clínico del Stress y el Dolor y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.


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“La física cuántica moderna ha demostrado mediante complejos teoremas y formulaciones, que todo en el Universo, incluido el ser humano, está comunicado entre sí y su entorno, en un contexto de intercambio e interacción energética continua…”. “Ellos (los Santos Maestros Himalayos) otorgaron una importancia fundamental a la comprensión de la vida, a la respiración y a la emisión de ciertas frases o sonidos sagrados para recuperar el estado vibratorio original, y conectarlo a su eje propio. En este contexto, denominaron enfermedad a ciertos estados alterados de frecuencia que dependían de su dimensionalidad”.


“Cuando uno se adentra en el gran ‘océano’ de estas medicinas, observa que son sistemas médicos organizados, vastos en conocimiento, observación y comprobación. Esto les ha permitido su evolución durante milenios… aún más que la medicina convencional”.

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